Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘conciencia’

Ey, no nos engañemos, el género humano a menudo apesta. Sí, es bueno decirlo, darse cuenta, tomar conciencia. Jode, porque aunque al final ineludiblemete todos acabamos siendo unos hideputas, perdón por la expresión, al principio del cuento siempre tenemos buenas intenciones.

Ahora es cuando el que suscribe y la mayoría de los que leen piensan que no, que en nuestro caso somos fundamentalmente buenos, y nuestras intenciones y aspiraciones no conllevan ninguna hostilidad para con el prójimo. Y eso, amigo mío, es imposible. Somos demasiados, y los recursos a los que aspiramos, sea comida, un puesto de trabajo, una churri ( o churro), el dinero o simplemente los asientos en el metro son aspectos materiales y por lo tanto limitados. Lo que se traduce en conflicto. ¿O es que piensas regalar tu dinero? No seas hippiepollas, hazte un favor.


Otra cosa es que haya dado precisamente con el único lector yuppi o loco ( o precisamente cuerdo) al que lo tangible se la trae al pairo y lo que valora tanto en él como en los demás son esas cosas pertenecientes al ámbito de lo etéreo y difuso, como es la amistad, el amor, (el humor), la belleza, la lealtad, la honestidad…en fin, si no eres tú, no hace falta que continúe sonrojándote enumerando aquello que debería importarte, y si lo eres, pues bien, ya me entiendes; el rollo ese que es tan sumamente fácil de comprender y harto difícil de llevar a la práctica. Pero estoy empezando a divagar: hideputas.

Tengo la suerte de haberme cruzado a lo largo de mi vida con personas que son lo suficientemente sensatas como para darse cuenta de que nadie es ni bueno ni malo, dentro de los estándares habituales de esta palabras. Esa gente me ha hecho ver que en cualquier momento lo que tenemos delante, todos y cada uno, son opciones, elecciones ante una situación real, y que es la manera en que las afrontamos lo que nos define, no una idea preconcebida de ser humano. Así, tanto en tí como en mí existe la posibilidad de hacer cabronadas, hablando en plata, o de no hacerlas, o incluso la opción de hacer algo digno que nos diferencie de los chimpancés. Resumiendo: todos somos hideputas, pero podemos escoger no desarrollar ese lado.

Por esto prefiero huir (y tú deberías de hacer lo mismo, hablo en serio) tanto de los beatos estúpidos que creen que todo es genial como de aquellos pesimistas empedernidos que ven una especie de sino maléfico irrenunciable en sus quehaceres. La cosa no va a pecar hagas lo que hagas, joder. Y aunque seas el mismísimo Satanás, tú también puedes encontrar nuevos hobbies más constructivos que ir haciendo el mal. Eso sí, somos todos unos cabroncetes en potencia, y aunque lo seamos sólo en potencia siempre nos llega la hora de meter la pata, porque somos humanos: falibles, torpes y con dudosa rectitud moral, si alguna vez alguno de nosotros la tuvo.

Ahora bien; sabiendo esto, siendo conscientes de nuestsa capacidad de elección, nos toca luchar por no claudicar. Hemos de reconocer el mal, mirarlo a los ojos y desafiarlo con testarudez, aunque el primer paso  de esta terna suela ser el más complicado. Eso es lo que me gusta de tipos como Nietzsche: reconocen la imperfección, pero luchan por cambiar ese estado, porque tienen la convicción de que hay otra realidad posible. Y si no pretenden cambiarlo, como nos suele pasar a todos (es una labor titánica), al menos no se engañan. Ni a ellos mismos ni a ti. Mejor la honestidad, aunque duela.

Me caen bien los cabrones honestos, no puedo evitarlo. Saben que el hombre es una hermosa posibilidad. Hilando con esto último, no recuerdo bien donde leí algo parecido a…“preocúpate cuando nadie sea capaz de decirte que haces algo mal, porque significará que nadie cree que puedas hacerlo bien.”

2010

Read Full Post »

¿Tinta negra o azul?

Negra dije.

Aquí tiene, señor mío.

¡Pero si esta es azul amigo!

No, es negra, se lo juro por mi honor de vendedor.

Un honor poco fiable ese del que presume, permítame ser indiscreto.

Por Dios, no señor, no me ofende, pero esta tinta es negra como el carbón, negra como las entrañas de la tierra.

¿Negra como su honor de vendedor?

Esta vez me ofende, señor.

Era una broma, buen hombre. Bromeo porque su tinta también bromea con mis cuadernos, manchándolos de azul.

¡Es negra, pardiez!

¿Sí? Aguada como su honradez.

¡Me insulta! Señor, basta. Viene más clientela.

La vergüenza también la tiene, por lo que veo.

Sentido práctico, señor. Si no se calla ante el resto, no vendo. Asi que aquí tiene, tome, tinta azul, y negra, ésta negra como mi conciencia.

¡Vaya! Por fin nos entendemos. Nunca le pedí que fuera honrado, don timador, tan sólo que fuera inteligente. Eso sí es comerciar. Le volveré a ver cuando necesite tinta negra de la que ahora sé que  tiene.

Váyase al diablo, señor.

¿Qué dijo?

Vaya con Dios, buen señor.

Mentiroso y mezquino. Por fin nos entendemos.

3-2010


Read Full Post »

Heme aquí, en la mayor de las oscuridades, danzando infinitamente, poseído por una fuerza que me hace gritar, gritar y gritar, expulsando fuera de mí todo rasgo de humanidad y de conciencia. No soy capaz de oír mi propia voz, y mientras me vacío en pos de un final a esta agonía, la infinitud de la negrura se empeña en señalar mi inexistencia. Estoy cerca de la locura.

J. H. Lende, Memorias de un infierno en al jungla

Read Full Post »